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27 noviembre, 2020
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Cultura

Las librerías, con gran expectativa, reabrieron sus puertas

Después de 53 días de cuarentena, las librerías reabrieron sus puertas, por ser uno de los rubros exceptuados, según los anuncios del GCBA.

Esta semana el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, autorizó la apertura de las librerías porteñas y otros ocho rubros (ferias barriales, jugueterías, florerías, perfumerías, entre otros) que pueden funcionar presencialmente en el marco de la flexibilización del aislamiento social, que rige en el país desde el 20 de marzo, por la pandemia del coronavirus.

Apertura que se da en el marco de los protocolos pertinentes de prevención, manteniendo la distancia social, incluyendo la instalación de mesas en la vereda para evitar la circulación masiva en el interior de los locales. Según trascendió, en el primer día de apertura, las librerías porteñas obtuvieron buenas ventas.

La propietaria de la librería Céspedes, Cecilia Fanti, dijo a Télam: «Muchos se acercaron y nos dijeron ‘¡Qué lindo que hayan abierto, volver a sentir olor a libro!’. Así, desde la puerta, vendimos e hicimos recomendaciones de textos. Nuestro local tiene nada más que 26 metros cuadrados y habitualmente somos dos para atender, así que tuve que decidir cómo reorganizar el espacio para cumplir las reglas».

Y agregó que «La librería es un lugar de permanencia y no de paso. Yo puedo entender que las cadenas funcionan un poco como lugar de paso porque la gente transita de camino al laburo o a su casa y entra a comprar algo específico y se va. Pero la nuestra es una librería donde la gente pasa tiempo, ya sea revisando entre los libros o charlando con nosotros».

La reconocida Librería Hernández, que se encuentra sobre la avenida Corrientes al 1400, también abrió sus puertas con los cuidados necesarios: «Levantamos la cortina pero decidimos por unos días trabajar sin ingreso de público para tener una idea más concreta de cuál es la situación cotidiana con la que vamos a tener que lidiar. La decisión de dejar entrar gente al local es fuerte», dijo el dueño Ecequiel Leder Kremer.

Luego de la aprobación de parte del Gobierno de la Ciudad a llevar adelante la apertura de ciertos rubros comerciales, Leder Kremer advierte que «Por un lado la autorización para abrir es importante porque mucha gente no está pudiendo pagar el envío por correo, ya que un libro de unos 500 pesos termina saliendo unos 320 adicionales si la entrega es dentro de la ciudad. Al mismo tiempo, comprar un libro requiere de un momento para pensar y elegir. Pero hoy, teniendo que comprar desde la vereda y haciendo el pedido a un vendedor que va y viene, esa situación no estaría dada«.

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