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Buenos Aires
17 septiembre, 2019
Sociedad

Los padres de Justina recibieron una distinción.

La Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento fue entregada por el senador nacional por La Pampa por UCR – Cambiemos Juan Carlos Marino a los padres de Justina Ezequiel Lo Cane y Paola Stello, con el fin de dar a conocer el arduo trabajo realizado a favor de la ley de trasplante de órganos sancionada en 2018. Y especialmente agradecer por el apoyo a esta tarea.

Fue parte de esta ceremonia el presidente del Incucai Alberto Maceira, además de familiares de personas trasplantadas y especialistas en la materia.

Desde la sanción de la ley, los trasplantes de órganos aumentaron un 32 %, según un informe del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e implante.

El senador Marino dijo: «Esta es una historia que nace hace un año y medio después de un desenlace que nadie quiere como lo es la muerte de un hijo, y a partir de ahí, estos enormes padres quisieron transformar ese dolor y ese luto en lo que le pidió Justina antes de irse: ‘hagan por los demás lo que puedan’ y ese fue su legado», y agregó «Las miles de vidas que se han salvado desde la sanción de la ley demuestran que ellos cumplieron con ese cometido», siguió. «Por eso, queremos agradecerles su esfuerzo y continuar trabajando en la concientización respecto de la donación».
La Cámara de Diputados aprobó la Ley 27.447 por unanimidad y aclara que «toda persona capaz mayor de 18 años» es posible donante de órganos, salvo que exprese y deje constancia de lo contrario. Antes de la Ley en cuestión, la situación era justamente de manera contraria, una persona se convertía en donante solo si dejaba constancia de esa decisión.

El padre de Justina Lo Cane, Ezequiel, al momento de recibir la Distinción, dijo «hoy quiero en este reconocimiento que nos hacen reconocer también a tantos que nos han ayudado y al equipo que hemos conformado».

Paola Stello dijo «Mi hija tenía mucha empatía, que no se si muchas personas la tienen, y pensaba en el otro, y pensaba en el otro, e hizo que nosotros también nos pusiéramos a trabajar sin parar. Yo formé la Fundación Justina, para concientizar, estamos yendo a las escuelas a hablar de este tema que nos parece tan importante, sobre todo empezar en el nivel inicial, de acuerdo a la edad de los niños, y los adolescentes».

«Con 12 años, y sabiendo que si no llegaba su corazón se iba a morir, levantó la vista y dijo ayudemos a todos los que podamos, sonriendo y con esa simpleza de pensar en el otro. Yo siento que Justina me abraza todo el tiempo», recordó Ezequiel Lo Cane.

Gracias a la Ley Justina, y a un año de su aprobación, el aumento en la cantidad de donantes permitió salvar una vida más por día.

 

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