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23 agosto, 2019
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Un dinosaurio «argentino» conquista el mundo y llena de turistas los museos de Chicago y New York

El peón de un campo en Chubut ve un hueso gigante en el suelo y así comienza una historia de película en el sur de la Argentina. El hombre avisa al patrón y llaman al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF). Corre el año 2012.

Tres años de excavaciones después, paleontólogos del CONICET anuncian el hallazgo de restos fósiles de al menos seis ejemplares del dinosaurio más grande conocido hasta el momento.

La especie fue bautizada Patagotitan mayorum, en honor a la Patagonia y a la familia Mayo, dueña de la estancia La Flecha. En el nombre no hay nada de Aurelio Hernández, el peón que lo descubrió. Pero el gigante de 40 metros de largo y 20 de alto volvió a cambiar de identidad. Ahora se llama «Máximo» y su réplica viajó dos meses desde Argentina para ser desde el jueves la atracción central de una muestra en el Field Museum de Chicago, EE.UU.

Destronó al titanosaurio argentino, que desde 2016 atrae turistas de todo el mundo en el Museo de Historia Natural de Nueva York.

En agosto del año pasado, el equipo de científicos que lideró la campaña presentó al «gigante entre los gigantes» en un artículo publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society B. Allí describieron cómo fue la evolución del gigantismo en este grupo de dinosaurios.

“Encontramos más de 150 huesos sepultados en rocas del Cretácico Inferior, hace más de 100 millones de años. Calculamos que tenía casi 40 metros de largo, con 12 metros de cuello y pesaba 70 toneladas. Se encontraron otras especies muy grandes de la misma edad. Estos gigantes estaban muy relacionados entre sí, pertenecen a una misma agrupación que contiene un antepasado común”, explicó a Clarín Diego Pol, investigador principal del CONICET en el MEF.

Las piezas que dan forma a la réplica que conmueve a Chicago fueron realizadas íntegramente en Trelew en un proceso de scaneos láser e impresiones 3D que duró un año. El viaje desde el Sur a Norteamérica fue una verdadera odisea (ver a parte).

Máximo entra por completo en el Stanley Field Hall. «Es un montaje logrado. El hall de entrada del museo de Chicago es gigante. Se hizo una instalación para que la cabeza quede enfrente del balcón del primer piso. Se lo va a poder ver de arriba, de abajo y con una perspectiva que empieza desde la cabeza. Va a ser la nueva estrella. Y le pusieron ese nombre por su tamaño pero en español para que se sepa de dónde es», dice Pol, orgulloso.

El titanosaurio más grande del mundo, confeccionado en Hamburgo, a la entrada de Trelew.

El titanosaurio más grande del mundo, confeccionado en Hamburgo, a la entrada de Trelew.

Su llegada al museo de Chicago hizo que, tras 18 años de éxito, se mueva a «Sue», el tiranosaurio rex más famoso del mundo por ser el esqueleto más completo hasta el momento. Su popularidad se opacó con la llegada de Máximo, que en las fotos hasta parece estar sonriendo.

Mientras tanto, una tercera réplica del Patagotitan mayorum espera encontrar lugar en la Argentina. «Estamos en un proceso de expansión del museo porque el dinosaurio no entra en la sala de exhibición. El desafío más grande es encontrar un lugar adecuado para el tamaño monumental», cuenta Pol.

El tamaño corporal en general de los dinosaurios herbívoros de cuello largo está relacionado con una estrategia para la supervivencia. A mayor volumen, menor riesgo de ser comido por un dinosaurio carnívoro. El tamaño depende de muchas variables ecológicas y fisiológicas: una cabeza muy pequeña con respecto al cuerpo y un cuello muy largo para cubrir un área de forrajeo grande sin necesidad de trasladar el cuerpo. Mover sus 70 mil kilos representaba un gran gasto energético.

Otro rasgo interesante para los paleontólogos es la cantidad de restos preservados. «Lo más común para estas especies gigantes es que se conozcan por fósiles muy fragmentarios. Pero ​el Patagotitan mayorum es de los más completos que conocemos. Estos titanosaurios murieron en lo que creemos sería una planicie de inundación que son zonas anegables cercanas a los ríos. Los restos de animales que murieron ahí fueron cubiertos por sedimentos en sucesivos episodios de aumentos del caudal del río. Es un ambiente ideal para sepultar animales de este tamaño. «, aclaran desde el CONICET.

De estas especies se encontraron en buen estado de preservación patas traseras, delanteras, parte de la cintura, columna vertebral, cuello y algunos dientes. Cuanto más pesado era el cuerpo más robustos eran los miembros.

Para calcular las 70 toneladas de peso de Máximo se hizo una reconstrucción volumétrica del animal con un esqueleto tridimensional digital. «Con este dato y el valor de la densidad promedio de un animal se pudo estimar el peso por estas dos técnicas. Lo interesante es que las estimaciones de estas metodologías son similares y coincidentes, lo que respalda los valores que suponíamos que tienen”, explican los expertos.

Un dato más es que en ese campo de Chubut había al menos tres niveles diferentes con fósiles, lo que indica que hubo tres eventos de sepultamiento. Esta es una primera evidencia de lo que se llama «fidelidad al sitio», ya que los dinosaurios volvían a ese lugar, y es la primera vez que se hallaron pruebas del comportamiento de un dinosaurio tan grande.

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