26 septiembre, 2022
Sociedad

Nuñez: Ya funciona el nuevo edificio del Tiro Federal

Luego de seis años del comienzo de la polémica mudanza, ya funciona la nueva sede del Tiro Federal en el distrito norte de la Ciudad de Buenos Aires con un edificio de 500 metros de largo, en un terreno ganado al río.

Las personas que visitan el “Parque de los niños” desde hace un tiempo se encontraron con “la mole de metal” como le llaman los vecinos. Son quinientos metros de una construcción espigada, de acero y hormigón, que bordean la calle Tambor de Tacuarí, a espaldas de la desembocadura del arroyo Medrano, donde hace dos años solo había un terreno que había sido ganado al Río de la Plata y algunas máquinas retroexcavadoras que movían la tierra.

Desde afuera se escuchan detonaciones, ráfagas de tiros que se mezclan con el sonido de los pájaros que deambulan por el Parque de los Niños, ubicado a metros del nuevo edificio del Tiro Federal. Más moderno, menos romántico, pero con la capacidad de sumar nuevas utilidades para superar prejuicios.

Todavía no tuvo inauguración oficial en el lugar, pero ya se iniciaron todas las actividades que albergaba el viejo predio de avenida Del Libertador, hoy escenario de una obra gigantesca para poner en marcha el Parque de la Innovación. Desde marzo, aún en plena mudanza iniciada en diciembre pasado, los deportes no relacionados con el tiro fueron los primeros en desembarcar en la nueva sede. Luego, progresivamente y a medida que la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ex RENAR) habilitaba los polígonos, comenzaron las prácticas con armas de fuego.

De esta manera se pone punto final a una polémica que se inició con el traslado de la institución centenaria y la resistencia de los socios que se oponían al desalojo. La obra, que costó más de 35 millones de dólares y estuvo a cargo del gobierno porteño, fue la llave que destrabó el conflicto y permitió la comercialización millonaria de los lotes que dan a la avenida Del Libertador y de las parcelas donde se desarrollará el polo destinado a la ciencia, la educación y la tecnología.

El presidente del Tiro Federal, Gustavo Rodríguez Sánchez describe al nuevo complejo “el edificio cumple todas las expectativas que teníamos. Todavía no terminamos de conocerlo totalmente y seguimos instalándonos, pero nuestros socios están muy contentos. ¿La única desventaja? El lazo emocional que nos une con la otra sede, fueron muchos años, muchos recuerdos y vivencias”.

El edificio al que hace referencia Sánchez fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2005, por lo que está protegido y no fue demolido como el resto de las viejas instalaciones. Parte del acuerdo de la mudanza implica que el usufructo de ese espacio será en beneficio del Tiro Federal que aún no definió que uso le dará, aunque podría estar ligado a los rubros educativos o, también, administrativos.

Recordemos que los primeros indicios de mudanza comenzaron en 2015 cuando las autoridades del gobierno de la Ciudad presentaron el proyecto del Parque de la Innovación en 13 de las 16 hectáreas del predio. Para la ciudad, se trató de tierra pública recuperada tras el vencimiento de un permiso de uso municipal; para la institución, en cambio, fue un desalojo con el argumento de que el ex Concejo Deliberante porteño había donado las tierras el 29 de diciembre de 1924 (ordenanza promulgada el 8 de enero de 1925) como “usufructo a perpetuidad”.

Finalmente, el conflicto llegó a su fin cuando se sancionó la ley 5940 que habilitó la desafectación de las tierras de Del Libertador y Udaondo y aprobó el traslado al terreno en desuso que estaba destinado a la instalación de una planta de tratamientos de residuos. Los primeros trabajos de nivelación de la superficie comenzaron en 2018. Desde este año, llave en mano, el Tiro Federal podrá hacer usufructo por 75 años con opción a una renovación de acuerdo a las leyes y las normativas vigentes en ese momento.

El nuevo Tiro Federal

Cuenta con una superficie de 130.000 metros cuadrados y está ubicado sobre el lateral norte de la salida del arroyo Medrano. El edificio principal tiene de 16.000 m² y una estructura plana que le permite a la institución pensar otros usos. Por ejemplo, la posibilidad de instalar paneles solares en el techo del edificio y generadores de energía eólica para aprovechar la cercanía al río. Un edificio sustentable, piensan en la institución, podría ayudar a romper los prejuicios de la sociedad sobre el uso de las armas de fuego para la práctica deportiva.

Además de los polígonos de tiro, que en este caso son 10 con tiro práctico, fusil, caza mayor, pólvora negra, carabina, hélice, olímpico 25, FBI, olímpico 10 y centenario; las nuevas instalaciones cuentan con siete canchas de tenis, pileta semiolímpica y otra para chicos, cancha de fútbol, playón multiuso, cancha de bowling olímpico con seis pistas (en el subsuelo) y cuatro canchas de lanzamiento de disco (la práctica se denomina skeet). Allí se realiza la práctica amateur, el entrenamiento de deportistas olímpicos y el adiestramiento de los efectivos de la Policía de la Ciudad y de la Policía Federal.

El último tiro ejecutado en la vieja sede fue en diciembre de 2019 antes del cierre y la mudanza. El año pasado, por las restricciones de la pandemia, los dos edificios estuvieron cerrados y el tiempo se aprovechó para terminar las obras, en uno, y avanzar con las demoliciones, en el otro. Ahora la actividad ya está recuperada en su totalidad y también la participación de los socios, unos 4500 de los cuales al menos 3000 solo realizan prácticas de tiro. El nuevo edificio y la reapertura parece haber generado un nuevo interés, según dicen en la institución, ya que se generan entre 90 y 100 nuevos socios por mes, una cifra que no era la habitual.

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